¿Tengo platos que me encantan pero no se venden? ¿Qué hago con ellos?
- tuexitomiexitosl
- 14 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 20 ago 2025
Has creado un plato que amas. Lo ves en tu carta como una declaración de tu identidad, una obra culinaria que representa tu estilo. Pero pasan los días y apenas se pide. Lo preparas con ilusión, lo defiendes ante el equipo, pero las comandas no lo acompañan. ¿Qué pasa cuando el corazón del chef no coincide con los ojos del cliente?Este dilema es más habitual de lo que parece. Y no siempre se trata de que el plato esté mal ejecutado. A menudo, el problema está en cómo se presenta, se comunica o encaja con la carta y el tipo de cliente actual.
Cuando la cocina emocional no encuentra su lugar en la carta
Muchos cocineros crean desde lo personal. Un plato puede contener una historia familiar, un homenaje a una técnica que aman, o una combinación de sabores que representa su estilo único. Pero cuando ese plato entra en la carta, se encuentra con una realidad distinta: la del mercado, la del comensal que no lo conoce, la del equipo que no lo explica con entusiasmo.Tal vez no es el momento adecuado. Tal vez el nombre no conecta. Tal vez el precio lo aleja o la presentación no lo hace destacar. En algunos casos, el problema no es el plato, sino que está en el lugar equivocado, presentado de forma genérica o sin una historia detrás que lo acompañe.Además, si el equipo no lo recomienda o no lo siente suyo, es probable que ni siquiera llegue a ser considerado por el cliente. Un plato que se ofrece sin convicción pierde valor incluso antes de salir de cocina.

La trampa del apego
Uno de los errores más comunes es mantener un plato por razones emocionales. Porque te recuerda a alguien. Porque te representa. Porque te costó mucho desarrollarlo. Y aunque todo eso es valioso, una carta debe tener vida. Debe moverse con lo que el cliente busca, con lo que el negocio necesita, con lo que el equipo puede defender con orgullo.Insistir en mantenerlo puede ser una carga: genera mermas, ocupa espacio en carta, crea tensión con el equipo, y, a veces, hasta decepción personal al ver que no se valora como debería. Pero dejarlo ir no es traicionar tu cocina. Es elegir el momento y el canal adecuados para darle protagonismo.
Lo que realmente importa es que conecte
Un plato puede tener sentido en un menú degustación, como sugerencia fuera de carta, o como plato estrella en eventos temáticos. También puede ser protagonista en redes sociales si se acompaña con una buena historia.Lo importante es que ese plato encuentre su lugar. Que no se imponga como obligación, sino que se ofrezca como experiencia. Y si no encaja en este momento, puede esperar. Lo esencial es cuidar la coherencia entre lo que ofreces, lo que tu cliente quiere y lo que tu restaurante puede sostener.Escuchar al cliente, observar los datos de venta, conversar con el equipo, probar otras presentaciones o versiones… todo eso forma parte del proceso de evolución de una carta viva.
Un primer paso, sin presión
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